28 mar. 2010

R.I.P. DICK GIORDANO


La vieja guardia de obreros que levantaron al hombre murciélago se nos está yendo. Si hace unos años lamentamos la muerte de Marshal Rogers, ayer fue la hora de que nos dejara Dick Giordano, a los 77 años y debido a unas complicaciones de la neumonía que llevaba tiempo padeciendo. Primero entintador de los lápices de todo un Neal Adams (No solo en Batman, también en la mítica Green Lantern/Green Arrow) y luego dibujante de trazos elegantes mezcla de clasicismo y modernidad, Giordano fue casi tan importante como Adams y Denny O´Neill a la hora de devolver a Batman el ambiente tenebrista y detectivesco que había perdido desde los años 50 y antes. Hombre de DC de toda la vida, sus portadas para virtualmente cualquier título de la editorial embellecieron los stands de tebeos en la América de los años 60, 70 y 80.

Volviendo al hombre murciélago, suyos son los lápices de dos historias míticas como "The Real Batman", en la que unos niños discuten sobre cual de sus divergentes versiones sobre la apariencia del cruzado de Gotham es la auténtica, y que ha sido mil veces imitada y referenciada, y la inolvidable "There´s No Hope In Crime Alley", que habla de las visitas anuales del murciélago a la esquina en que sus padres fueron asesinados y que fué el comienzo de su carrera contra el crimen.

Sin embargo Giordano también destacó en otras colecciones, como editor y también como columnista. Recuerdo un Drácula canónico con guión de Roy Thomas -el "adaptador" oficial de todo- que contó con sus atmosféricos dibujos. Suya fué, como editor, la iniciativa de traer a DC los héroes de Charlton Comics los cuales interesaron tanto a cierto guionista barbudo que quiso hacer una obra crepuscular con ellos. Al final aquel guionista tuvo que inventar otros personajes desde cero -similares a los de Charlton- que acabaron formando parte de una de las mejores obras comiqueras de todos los tiempos: me estoy refiriendo, claro está, a "Watchmen" y el barbudo guionista era, evidentemente, Alan Moore. Quizás si Giordano no hubiera resucitado en DC a los personajes de Charlton, tal monumento literario no existiría, o sería distinto. Igual que la gloriosa historia del comic americano no hubiera sido la misma sin su decisiva participación.

Asi pues, descanse en paz, y nos quedámos con su portada de "Las Mejores Historias de Batman Jamas Contadas". En este libro realizó una sentida introducción sobre lo que significó para él entintar y dibujar al personaje. Y además esta portada es de las que se clavan en la retina de cualquier batmaniaco que se precie de por vida.


Y para un estupendo homenaje de los chicos de la imprescindible ENTRECOMICS, pinchad AQUI.

6 comentarios:

Cinemagnificus dijo...

Descanse en paz.

PD: ¡Zeguro que era carvo y por ezo za muerto, porque ERA CARVO!!!!!!! ¡ZEGUROOOO!!!!!!!!!!!!!!

Wolfville dijo...

Esa sería la teoría de quien tu y yo sabemos, sin duda XDDD

El Abuelito dijo...

De su mano descubrí al Hombre Murciélago, cuando sus aventuras estaban prohibidas en nuestro país por la censura franquista, circunstancia que sin duda ya conocen... Dibujaba en tándem con Irv Novick... grandes portadas...

Anónimo dijo...

Viñetas o Vinietas/z que no es lo mismo pero es igual (o llámeme simplemente Joderman, Amo y Señor de la Insoportabilidad o si gusta, Doctor Esquizofrenstein) dijo:

23/03/2010:

Por las orgías que acaecieron en la villa Deodati, confieso, no sin cierto rubor, que lo único leído por yo de mí de la fermosa María es su obra más conocida (y dicen ciertos exégetas, la mejor): Frankie Valli o El Prometeo Moderno, ains.

En una enciclopedia de literatura de anticipación (bonito nombre que se le daba antes a la ciencia ficción) encontré una reseña de El Último Hombre, y claro está, me provocó un interés de padre y señor mío. Lamentablemente lamenteblinal y lamentablenítico, nunca pude conseguir un ejemplar de dicha novela, aunque, a modo de anécdota, recuerdo haber visto en la libería Adriática de mi ciudá un tomo que reunía el Valperga y el Lodore. El libro tenía de portada una aputamadradísima ilustración de Piranesi.

Oiga, ¿cree usted que la Shelley era en verdá verdá feminista(léase también hembrista)como dicen cierto/as groupies?. Como le digo, únicamente le he leído su exquisita tragedia de "el buen doctor", pero, no sep, quizá vuesa merced tiene mayores lecturas maryshelleyanas y puede dar una opinión más profusa.

Por lo general al gran Bernie se le asocia con los claroscuros opresivos y/o el blanco y negro de filiación expresionista, afín también a los inmortales films de terror Universal de los 30s y 40s; sin embargo _ como a su vez hizo el sublime Doré, de quien el creepy boy se declaró discípulo _ su impecable manejo cromático consigue igualmente evocar irrealidades, fantasmagorías implacables, atmósferas cargadas de un onirismo brutal, como si sus dos particularidades estéticas (el blanco y negro que trazó en joyas como este Frankenstein o en monumentales comics como El Gato Negro, Jennifer, etc y las formidables ilustraciones a color de los cuentos de Poe) fueran el equivalente en las artes plásticas del siglo XX lo que en el cine de terror fueron las pesadillas de la Universal (Tod Browning, James Whale, Karl Freund) y la Hammer (Terence Fisher).

Anónimo dijo...

Viñetas o Vinietas/z que no es lo mismo pero es igual (o llámeme simplemente Joderman, Amo y Señor de la Insoportabilidad o si gusta, Doctor Esquizofrenstein) dijo:

28/03/2010:

Mierdiciones carajoderientas, ahora queda numás el doctor Tomás Palmer, el segundo niño que supo comprender a la perfección los lápices del Neal.

Y usted lo ha dicho, señor: sin la participación giordanesca el maravilloso comic estadounidense no habría sido lo que fue.

Descanse en paz.

Wolfville dijo...

Respecto a Mary Shelley, decir que era feminista sería algo simplista pero está claro que la hija de una de las pioneras de dicho movimiento tenía que acabar en cierto modo infuenciada por ello. Yo personalmente veo más interés en Shelley por metaforizar el anarquismo de Goodwind, su progenitor-tutor. Anarquismo de boquilla, por cierto, así que el de su maltratada hija es más auténtico y, sobre todo, desgarrador, como bien demuestra su prometeo moderno.