23 mar. 2010

MARY SHELLEY Y SUS MONSTRUOS


Portada de 1991 de "Fate" una muy bastarda revista en plan "Año cero", que aquí especulaba sobre la posible influencia de espíritus en la génesis de la obra de Shelley.

En la última visita a Madrid mi garrapiñeador escrutinio de todas las estanterias posibles (en tiendas de culto, centros comerciales y demás facilitadores de droga dura para lectores insomnes) dió como resultado el mayor gasto económico en literatura desde que tengo uso de razón. He pillado desde obras ignotas de mis autores favoritos -como "Nuestro Invierno Africano" un libro de viajes de Arthur Conan Doyle o "Suspense", un ensayo sobre narrativa de Patricia Highsmith-, hasta tomacos de Juan Perucho, obras inéditas de Rex Stout (con su inevitable y orondo Nero Wolfe), la única novela de Alan Moore y cosas que me faltaban de Peter David y Grant Morrison. Y de entre toda esta marabunta destacan dos joyas escritas por Mary Shelley, una de las verdaderas y genuinas iniciadoras -a la chita callando- de la ciencia-ficción moderna.

La primera es su novela apocalíptica "El Último Hombre" de la que no tenía constancia de su publicación en nuestro pais (ya sabéis que la política editorial de nuestra patria se podría definir como... un poco distraida), y de hecho una vista a la solapa informa de que la edición se debe a la obra social de la Caja Madrid y a CERMI (Comité español de representantes de personas con discapacidad). Sin duda es una de las novelas más olvidadas y representativas de su autora, que una vez más quiso remover conciencias sociales con la historia de una epidemia que va eliminando paises enteros de un plumazo, y sobre todo de como las diferentes facciones políticas -representadas siempre en personajes confundidos o directamente abyectos- reaccionan ante la catástrofe que se avecina. La acción transcurre en el año 2070, que cada vez nos queda más cerca, y el libro fue objeto de tales críticas en su época que se le condenó al ostracismo más injusto hasta más o menos la década de los años sesenta del pasado siglo. Solo entonces una nueva corriente de admiración hacia la novela la puso en el sitio que se merecía, y aun así siempre quedará a la sombra de la obra maestra de la autora.

El caso es que la obra tiene mucha miga, no solo por su calidad literaria sino por que encontramos en ella la aparición de algunos personajes inspirados en el propio círculo de desaforados románticos que circundaban a la autora. Desde su propio marido Percy B. Shelley hasta el mismísimo Lord Byron. Y es que el personaje llamado Lord Raymon tiene una sospechosa tendencia a dejarse guiar por la pasión antes que por el intelecto, y además combate en Constantinopla por la causa de un pueblo que ni le va ni le viene (¿Os suena?). De hecho gran parte del argumento de la obra -a la que no le falta aventura ni horror gótico, como corresponde- podría interpretarse como una elegía a la desaparición de los ideales románticos en un mundo cada vez más prosaico y dedicado a erradicar al ser humano como centro del mismo. Una vez más, la señora Shelley supo escribir una obra de anticipación mucho antes de que la literatura de anticipación existiera. Esta claro que en una época en que la proto-scifi era un cúmulo de estrambóticos viajes a la luna vía Cyrano de Bergerac o alegorías costumbristas a lo Jonathan Swift (todas ellas, maravillosas, no se me malinterprete) la prosa de Shelley renovó el género fantástico e insufló profundidad y enjundia a un tipo de literatura que consiguió definición gracias a ella.

Y en cuanto al otro "ajenciamiento shelleyano" se trata de la edición de lujo de "Frankenstein" con ilustraciones del semi-dios Berni Wrightson. Como hablar de esta novela es, a estas alturas, algo supérfluo -ya hay que saber que estamos ante una obra cumbre de la literatura mundial-, os dejo con una selección de las ilustraciones en cuestión, que hablan por si solas:






6 comentarios:

Cinemagnificus dijo...

Que cuadros, que dibujos.

Joder...

Ya me dijo Nacho que estabas en los Madrizzzzzles comprando "porquerías bohemias". Zeguro que to los malos son calvos, zeguro que a Frankenstein lo ponen calvo, zeguro!!!!!!!!!!

Cinemagnificus dijo...

Oye... Mira en mi flog la serie de "confesiones" que estoy dedicando al señor Vinietaz XD

La última con Lars Von Trier jeje.

Crowley dijo...

Wolfville, amigo, felicidades por este post. Magnífico como las ilustraciones de Wrightson que lo acompañan. Lo cierto es que a Shelley le rodea una aura misteriosa muy interesante.
Un saludo

Spiderignacio dijo...

Joe colega, que buena pinta tiene la novela de Mary Shelley. Me encantaría pillarmela también, así que espero que tardes bastante en volver a los Madriles, para que haya podido para entonces saldar la megacuenta que tengo pendiente con los encargos que te hice.

He estado mirando un poco más lo de los concursos literarios, pero mejor te lo cuento en persona el Saturday.

Por cierto, yo tb he subido Blog. Como cierre de temporada, es algo largo, pero te recomiendo que lo leas completo (aunque sea por capitulos) porque creo que es interesante.

PD - Como molan las ilustraciones del Berny.

Alberto López Aroca dijo...

Amigo Wolfville:

Excelentes sus compras madrileñas; espero que el amigo Juan Escarlata le haya tratado bien.
Un apunte: en castellano, hay dos novelas de Alan Moore. Supongo que usted se ha agenciado "La Voz del Fuego", que es un ejercicio estilístico de lo más florido, y la otra es "El lagarto hipotético", que más se aproxima al cuento largo, aunque aquí se publicó en un tomo. Es éste un relato sobre una casa de prostitución en uno de esos mundos de fantasía "comunales" que de vez en cuando se inventan en los círculos de la ci-fi y la S&W, y la colaboración de Mr. Moore era una puta obra maestra.

Reitero mi enhorabuena, amigo mío.
Saludos,
Alberto López Aroca

Alberto López Aroca dijo...

Amigo Wolfville:

Excelentes sus compras madrileñas; espero que el amigo Juan Escarlata le haya tratado bien.
Un apunte: en castellano, hay dos novelas de Alan Moore. Supongo que usted se ha agenciado "La Voz del Fuego", que es un ejercicio estilístico de lo más florido, y la otra es "El lagarto hipotético", que más se aproxima al cuento largo, aunque aquí se publicó en un tomo. Es éste un relato sobre una casa de prostitución en uno de esos mundos de fantasía "comunales" que de vez en cuando se inventan en los círculos de la ci-fi y la S&W, y la colaboración de Mr. Moore era una puta obra maestra.

Reitero mi enhorabuena, amigo mío.
Saludos,
Alberto López Aroca